La búsqueda del modelo educativo ideal
Lic. Selene Salas Sánchez
Los cambios —cualesquiera que sea la naturaleza de éstos— se dan a partir de que caemos en la cuenta que aquello que tenemos hasta entonces nos resulta insuficiente, obsoleto e, incluso, dañino. De ahí que luego aparezca la necesidad imperante de establecer nuevos caminos o derroteros por los cuales habremos de guiar nuestro actuar en todos los ámbitos.
Lo anterior incluye, por supuesto, el ámbito educativo. Renovarse o morir, reza el antiguo adagio y, en ese sentido, percibo el esquema de la (llamémosla así) ESCUELA TRADICIONAL como un sistema cuya base organizacional necesita de una autoridad y un orden determinados para funcionar.
Sin embargo, la (también llamémosla así) ESCUELA NUEVA, en cambio, me brinda la oportunidad de trazar caminos alternativos (incluso poco ortodoxos) con la finalidad de que las y los alumnos no sólo vean fortalecida su formación académica, sino también crezcan en otros aspectos que tienen que ver con el desarrollo de la personalidad o del talento creativo, por referir algunos tópicos.
Tal reflexión viene a lugar en virtud de que hace las veces de prefacio a lo que en realidad es motivo de este texto, a saber: hablar acerca de dos modelos específicos: la ESCUELA TECNOCRÁTICA y la ESCUELA CRÍTICA.
El primer modelo, la ESCUELA TECNOCRÁTICA, viene a dar un sentido de actualidad a la educación partiendo no sólo del uso de la tecnología, sino también basándose en un pensamiento pragmático que, de cristalizarse realmente en las aulas, daría la posibilidad de un cambio significativo en la educación.
No obstante, existe posee un elemento ahistoricista, que me hace dudar de su intención real. En este sentido, desde mi perspectiva, ninguna tendencia educativa que pretenda ser atemporal podrá ser genuina puesto que conocer nuestro pasado nos permite contextualizarnos en el presente.
Por su parte, percibo a la ESCUELA CRÍTICA como a la que, de alguna manera, viene a integrar «sanamente» la relación profesor-alumno y, desde esta óptica, tal relación afectiva puede lograr un cambio total en la educación; esto es: integrar aptitudes, actitudes, habilidades, desarrollo afectivo, pensamiento critico, aptitudes creativas, reflexión, capacidad de síntesis y análisis.
De ahí que una educación en inteligencia emocional y ética (entre otros elementos) sea el sueño de cualquier modelo educativo. Por lo que a mí respecta la búsqueda del modelo educativo ideal logrará alcanzarse por medio de la apertura del docente al cambio constante, a la actualización y al amor, a la pasión, que sienta por el acto de enseñar.
2 comentarios:
Creo que tus comentarios son acertados y la foma en que relatas los tipos de modelos pedagógicos me hace reflexionar que efectivamente los actores principales de la educación son los que podrán hacer eficientes la selección ideal de lo mejor de cada uno, sin embargo de nada sirve la elección ideal si no se aplica de manera comprometida.
Bueno, pues la inteligencia emocional es un punto teórico que habra que conceptualizar y aprovechar las fortalezas de los modelos educativos que planteas, así estaremos evidenciando que no hay modelos est´sticos sino que pasan a ser puntos referenciales para la creación de una metodología acorde a la ética hacker del docente.
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